
Siento la tormenta a mi alrededor.
Es fuerte, turbulenta,
los ruidos se acrecientan
mientras espero que pase.
Mis manos sangran de tanto aferrarme
para evitar que me arrastre.
Mis ojos se sienten fríos y cansados,
mi cuerpo debilitado.
El miedo asecha buscando entrar en mi cuerpo.
El corazón desfallece
pero se niega a ceder su victoria a la desolación.
Pero lo peor de todo
es que te veo del otro lado
a través de mi ventada azotada por los vientos.
Veo tu imagen distorsionada
Inmóvil, consiente pero ajeno.
No se si realmente eres tu
o el deseo de que lo seas.
De todas formas, da igual
es mi tormenta, no la tuya.
Es fuerte, turbulenta,
los ruidos se acrecientan
mientras espero que pase.
Mis manos sangran de tanto aferrarme
para evitar que me arrastre.
Mis ojos se sienten fríos y cansados,
mi cuerpo debilitado.
El miedo asecha buscando entrar en mi cuerpo.
El corazón desfallece
pero se niega a ceder su victoria a la desolación.
Pero lo peor de todo
es que te veo del otro lado
a través de mi ventada azotada por los vientos.
Veo tu imagen distorsionada
Inmóvil, consiente pero ajeno.
No se si realmente eres tu
o el deseo de que lo seas.
De todas formas, da igual
es mi tormenta, no la tuya.
Arlene Griselle