
De nuevo me visita la tristeza y trae con ella todo su equipaje.
En ocasiones he sido yo quien la ha invitado con la intención
de platicar con ella y descubrir verdades.
Verdades que aunque muchas veces dolorosas, no dejan de ser verdades.
Pero como toda visita que no esperas y que llega de improviso, sin avisar,
sueles sentirte confundido e invadido.
No estás preparado para recibirla en ese momento.
De igual forma se instala y te invade y fríamente procede
a descargar los sentimientos, las heridas, las lagrimas,
los recuerdos y las culpas que ha traído en su equipaje para ti;
como si de obsequios de hospitalidad se trataran.
En ocasiones he sido yo quien la ha invitado con la intención
de platicar con ella y descubrir verdades.
Verdades que aunque muchas veces dolorosas, no dejan de ser verdades.
Pero como toda visita que no esperas y que llega de improviso, sin avisar,
sueles sentirte confundido e invadido.
No estás preparado para recibirla en ese momento.
De igual forma se instala y te invade y fríamente procede
a descargar los sentimientos, las heridas, las lagrimas,
los recuerdos y las culpas que ha traído en su equipaje para ti;
como si de obsequios de hospitalidad se trataran.
Arlene G. Acevedo
junio 2009
Labels: equipaje, sentimientos, tristeza

