
Este lo escribi a peticion de una amiga especial.
Perdone señora, solo me paseaba en los jardines de su amado.
Quería disfrutar de la belleza y el encanto que el sembró
mientras usted estaba ocupada.
Entre sin avisar, por un agujero en la pared que usted olvido reparar.
No era mi intención detenerme tanto tiempo en este lugar
del cual llegue atraída por el olor de un ramillete de costumbre
mezclado con ansias de pasión dormida, deseosa de brotar
de la tierra casi estéril que apenas la alimentaba.
Disculpe por arrancar una de las flores mas preciadas para usted.
Su belleza, su fragancia, su elegancia me embelesaron
y casi como hipnotizada la corte para aspirar su aroma.
Su polen inundó todo mi ser y cuando desperté del embeleso
ya era tarde, ya sus esporas estaban haciendo lo suyo en mi sistema.
Cada vez que quería salir de este lugar encantado
algún bello elemento me detenía obligándome a disfrutarlo.
La esencia de su amado jardinero, contenida
en cada rincón, en cada expresión sembrada
se hacia enredadera a mis pies imposibilitando mi huida.
Ya me voy, con cada imagen contenida en mi memoria,
con cada olor impregnado en mis sentidos.
Con la textura de cada pétalo dibujado en mis dedos.
Disculpe la intromisión y disculpe las huellas imborrables
que dejé en el césped. Quizás debe usted pisar
sobre mis huellas a ver si logra borrarlas.
Arlene Griselle
"Lola"