
NO ME DEJES AMOR EN LA AÑORANZA
No me dejes, amor, en la añoranza.
Dame, por fin, seguro y alto vuelo.
Desarraigáme, fíjame, recelo
que aquí no lograré paz ni bonanza.
Mi sed inextinguible se abalanza
y busca un ancho río, paralelo
de un mísero y exhausto riachuelo.
!Amor! Sacia mi sed; dame pujanza
para volcarte en molde sin orillas.
¿Por qué, por qué te ciñes y encastillas
cuano posees fuerza de coloso?
Quisiera derramar esta ternura
que rebasa mi pecho, en la mesura
de un pecho inmensamente generoso.
Ana Inés Bonnin